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Retrato de Don Vicente Fernández Arance

Francisco PRATS Y VELASCO (1813- 1891)

Después de 1866

Óleo sobre lienzo

147,5 x 124 cm

Retrato del eclesiástico Vicente Fernández Aracne que durante años ejerció en Guadix coincidiendo  fundamentalmente con el gobierno del obispo Mariano Breznes y Arredondo entre 1866 y 1876. Las primeras  noticias que se conocen de su biografía en la Colección de Cánones de 1849, lo califican como Auditor de Guerra y Capellán de honor de S.M. Tan solo cuatro años más tarde en la Gazeta de Madrid núm. 209 de 28 de julio de 1853, aparece propuesto para una canonjía vacante en la diócesis de Tarragona.

Las primeras noticias  de su paso por Guadix datan de 1866, ocupando la dignidad de vicario capitular y gobernador eclesiástico, como atestigua la documentación recogida por Santiago Pérez, en sus “Apuntes sobre la Catedral de Guadix en los dos últimos siglos, 1795-1992”. Fernández Segura también apunta que fue Arcipreste de la Sta. Apostólica Catedral y posteriormente algunas fuentes lo señalan como Deán de la Catedral.

Curiosamente en la colección documental del pintor Julio Visconti, se conserva una fotografía de finales del siglo XIX que tradicionalmente se ha considerado como el retrato del eclesiástico a edad ya avanzada [fig. 1].

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Este retrato fue realizado por el pintor Francisco Prats y Velasco, artista de Almería que según la biografía publicada por el Instituto de Estudios Almerienses, completa su formación entre el taller de su padre, también pintor,  y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.  Inicialmente se dedicó a la enseñanza académica del dibujo en Valladolid, Cádiz o Málaga. En 1866 llega a Almería donde es nombrado profesor en la Escuela de Artes y Oficios hasta su fallecimiento en 1884.

Se conservan pinturas suyas en el Museo del Prado, la Diputación de Málaga,  el Ayuntamiento  de Almería y numerosas colecciones privadas. En su producción abundan las temáticas típicamente decimonónicas como el retrato, la pintura religiosa y de historia.

Esta pintura es heredera de  las fórmulas retratísticas que se venían acuñando durante toda la Edad Moderna para el retrato de eclesiásticos, según el cual el retratado aparece sentado en un amplio sillón tiene el brazo apoyado en una mesa consola de talla rococó y aparece ataviado con las vestimentas propia de su dignidad, con el bonete en la mano y con una condecoración sobre la esclavina, en este momento debía ostentar alguna dignidad relacionada con el Cabildo catedralicio. La figura tiene como fondo una estancia abierta a un paisaje crepuscular que asoma tras el cortinaje y una columna.

En el interior de la estancia tras el retratado destaca una pintura de la Inmaculada Concepción de estilo murillesco, que hay que vincular a la biografía del artista que se declaraba como gran admirador de Murillo al que copió en numerosas ocasiones,  y al que se atribuye  un cuadro de la Inmaculada de la Catedral que Prats restaura recién llegado a Almería en 1866.

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