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Anónimo Virgen con el Niño, s XVIII

 

Marfil y madera, tallado, policromado y dorado

48 x 24 x 18 cm

Entre las numerosas imágenes marianas conservadas en la colección, destacamos una talla sobre marfil  y madera policromadas que representa a la Virgen con el Niño. Responde a los modelos escultóricos para la representación de la Virgen Inmaculada, si bien adaptada a la representación de la Virgen con el Niño.

Sobre la peana original, aparece una nube con cabezas de ángeles que sirven de base a la figura representada con el clásico manto y túnica, en este caso policromados y dorados sobre el marfil. El conjunto se completa con elegante peana, corona y figura del Niño originales.

La tipología escultórica, unida a los matices de la policromía de la túnica, con motivos florales, o el brocado de los bordes sobre la policromía y el dorado del interior del manto, el vuelo de los propios pliegues del manto, así como el movimiento de las cabezas de ángeles de la peana, indican que la talla debió realizarse avanzado el Barroco, tal vez a finales del XVII o primeras décadas del XVIII. La talla es sin duda española, y podría circunscribirse al ámbito andaluz.

Fig 1. Vista trasera de la imagen

Fig 1. Vista trasera de la imagen

La escultura en marfil ya se conoce desde la Antigüedad, fue también muy habitual durante la Edad Media en toda Europa, aunque en la Península Ibérica  se consolidó la talla en marfil como elemento habitual de la escultura religiosa, gracias al contacto y abastecimiento de las colonias de oriente, ya sea Filipinas para el caso español, o la India, Ceilán y las costas africanas para los portugueses.

Será a partir de los siglo XVI y XVII  cuando se desarrollen talleres destinados al comercio ultramarino, como es el caso de la talla en marfil y su exportación. En otras muchas ocasiones, y dado el tamaño al que las dimensiones de la materia prima obligaba, el destino de las esculturas fue el de espacios de devoción particular, convirtiéndose en un bien preciado para la clientela de este tipo de iconografías, que alcanzaron notable éxito durante toda la Edad Moderna.

Habitualmente la talla en marfil se presentaba sin aditamentos, a lo sumo se le añadían complementos de orfebrería. Una extraordinaria colección de marfiles, se conserva en Granada, en el Museo de San Juan de Dios “Casa de los Pisa”, y en ella podemos observar numerosas icnografías marianas.

Fig 2. Tallas de la Virgen con el Niño conservadas en el Museo Casa de los Pisa de Granada

Tal vez la inconografía más frecuente a la que se dedicó la talla en marfil, fue la del Crucificado, ya que el tono “marfileño” del material se adaptaba muy bien a las necesidades expresivas de la iconografía.

El avance del Barroco, sin embargo, en su búsqueda incesante de expresividad, exploró la mezcla de materiales y técnicas, que ofrecían al artista nuevas fórmulas para la expesión artística. Así a cuerpos tallados en madera y policromados, se añadieron cabeza y manos de marfil como en nuestro caso. De este tipo de esculturas se conocen muchos ejemplos, la mayoría de ellos de círculos escultóricos andaluces,  de los siglos XVII y XVIII.

Fig. 3. Tallas de madera policromada y marfil, de la Virgen con el Niño e  Inmaculada, ambas en el mercado del Arte.